Nora
Habed
En el mundo globalizado en que vivimos, pareciera que contribuimos a desarrollar
cada vez más sociedades violentas, intolerantes, egoístas e indiferentes, y por
esto sumamente peligrosas para el sano desarrollo de la humanidad; exactamente
lo contrario a las sociedades basadas en el principio del apoyo mutuo, de la
confianza, del respeto, de la tolerancia, honestidad y lealtad, conceptos que
derivan del sentido de amistad.
La amistad es un sentimiento profundo que se desarrolla durante el arco de la
vida de una persona, que además de la familia, abarca el conjunto de experiencias
y relaciones significativas de un mundo social más amplio, que permite la
construcción de la propia identidad.
Es en este intercambio entre mundo externo y mundo interno, que se va
elaborando el sentido de conciencia social que pasa necesariamente a través de
las experiencias de amistad, que constituyen en este sentido, las bases de
aprendizaje del respeto y la aceptación del “otro”.
La amistad tiene también una función social correctiva en relación a las
figuras familiares que no fueron positivas durante la infancia. Es por esto,
que aún cuando se ha vivido en un ambiente familiar disfuncional, agresivo, si
el entorno social y afectivo es constructivo, pueden modificar la percepción de
un mundo amenazador o violento. Así, a través de la amistad, existe la
posibilidad de probar modelos de relación diferentes a los familiares,
alargando los espacios vitales para adquirir mayor conciencia de la existencia
de los demás, e ir desarrollando habilidades importantes como son: la capacidad
de diálogo y escucha, de respeto y tolerancia.
La falta de amigos, en cambio, impide a la persona construirse una red de
soporte social protectivo, sobre todo en los momentos de dificultad,
reaccionando a menudo con actitudes agresivas o antisociales, y con
sentimientos de rabia y rechazo.
Es urgente recuperar el sentido de la amistad, y desarrollar sobre todo en los
jóvenes estos sentimientos de paridad, equidad y solidaridad, característicos
de la amistad, para contrarrestar el modelo neoliberal globalizado que tiende
cada vez más a crear individuos indiferentes y ajenos al bien e interés común.
Einstein decía que “el mundo es peligroso, no a causa de los que hacen daño,
sino de aquellos que los miran y les permiten hacerlo”.